|
¿Qué es la adicción
sexual?
|
¿Existe una adicción al sexo? Pues si, si podemos hablar de una
adicción al sexo cuando tu actividad sexual cumple alguno de los
siguientes factores que te iré explicando. Conforme leas, date cuenta
de si alguna de estas cosas te ha pasado o te está pasando. |
| |
- Compulsión:
En pocas palabras, cuando pierdes el control de un acto. ¿Cómo?
Pierdes el control para frenar una actividad, aunque quisieras
hacerlo. Es más, no sólo tienes la sensación de que ya no puedes
detenerte, sino que usarías cualquier medio para conseguir lo que
quieres, saltándote los peligros, lo que digan los demás, los daños
otros y a ti mismo. Un actividad compulsiva puede llamarse tal
cuando tu voluntad está tan débil que haces lo que sea con tal de
conseguir lo que “te pide el cuerpo y la mente.” Ojo, la voluntad
sigue ahí y la tienes que reforzar para salir de la adicción, pero
es como si la hubieses tenido enyesada durante años y ahora tuvieses
que rehabilitarla con otros ejercicios. Primero tendrás que
reconocer que tienes un “yeso”, luego tendrás que tomar la decisión
de quitarlo, a lo que seguirá ir rompiendo ese molde conforme vas
rehabilitando tu voluntad con otros ejercicios.
- Tendencia al
aumento de la dosis: Es muy característico de una adicción
que cada vez necesites más dosis para sentirte satisfecho por un
corto lapso de tiempo. Las adicciones van en escalada. Puedes
intentar obtener más gratificación aumentando una actividad
masturbatoria, por ejemplo, pero siempre quedas insatisfecho. Esto
lleva al peligro de buscar cada vez situaciones y actividades más
arriesgadas para intentar llenar ese vacío que no se está llenando.
- Dependencia
psíquica y física: Aquí te pondré las típicas frases “es
que el cuerpo me lo pide”, “es que lo necesito”, “no puedo vivir sin
esto.“ Físicamente el cuerpo se ha acostumbrado a su “dosis”.
Psíquicamente es todo un reto buscar actividades mentales sanas que
llenen la dependencia con la que tú mismo, inconscientemente, te has
etiquetado. Usando nuevamente el ejemplo de la masturbación, no vas
a morir por dejar de hacerlo, pero el cuerpo y la mente van a
demandar su dosis de placer. ¿Cómo vas a substituirlo? Aquí otro
término: síndrome de abstinencia. Es como los fumadores que están
dejando el cigarro. En cuanto lo dejan, sienten un ansia enorme por
conseguir lo que el tabaco les proveía, y experimentan física y
psíquicamente justo lo contrario a lo que el tabaco les ofrecía. Si
sentían relajación, ahora pasarán por una fuerte intranquilidad. Si
fumar les ayudaba a concentrarse, ahora se sentirán muy dispersos e
incapaces de poner atención. Lo mismo sucede a nivel sexual. Se
necesita de otra persona que te vaya diciendo cómo satisfacer todo a
lo que el cuerpo se había acostumbrado y que le estaba haciendo
daño.
- Consecuencias
perjudiciales para el individuo y la sociedad: Como te
había mencionado, la adicción lleva a requerir más dosis o nuevas
actividades, tal vez más peligrosas, para conseguir apaciguarte
momentáneamente. Crudamente, una adicción a la masturbación y a la
pornografía puede empujar a una persona a perder el trabajo, romper
con su pareja, o asuntos tan graves como convertirse en un violador…
¡ aunque definitivamente no quiere hacer lo que está haciendo! No
digo que todos los casos lleguen a este extremo, pero existen
testimonios de que así ha ocurrido. En un abusador hay una persona,
una persona cuyo pasado ha ido, aún con su voluntad débil, marcando
su presente. Día a día la adicción consume tu tiempo, no sólo
laboral u ocupacional, sino social, recreativo, ¡tu tiempo de
descanso!. Comienzas a vivir una doble vida, y olvidar tus
proyectos, tus sueños y la esperanza.
- Deseo persistente
o esfuerzo inútil de dejarlo: Sabes que hay algo que no te
gusta, algo que te está frenando, como un obstáculo para conseguir
las cosas que realmente deseas. Quieres dormir y descansar para los
exámenes de la semana, pero “algo” te llama a buscar pornografía
justo en ese momento. “Bueno, sólo un ratito”… de golpe descubres
que son cerca de las cuatro de las mañana y sigues pegado al
monitor. ¿Te ha pasado alguna vez? Quieres dejarlo, pero siempre
regresa el “llamado” del cuerpo y de tu mente. Ves que no es
conveniente para ti, tu doble vida pende de un hilo, tal vez alguien
se de cuenta… ¡pero el cuerpo me lo pide! ¡lo necesito!
No sé si
hayas encontrado que alguna de estas características se cumple en tu
muy particular caso. El primer mecanismo que usamos para evitar
aceptar que estamos en una adicción es negarla. La negación. Creemos
que podemos manejar la situación nosotros mismos, y las cosas sólo
crecen y se salen de control. En el siguiente capítulo voy a enumerar
los distintos tipos de adicción.
|
Tienes una adiccón sexual… ¿y no lo sabes? |
|
En medio de estas situaciones te puedes preguntar:
¿qué tanto es tantito?... Quiero hablarte de qué son las
adicciones sexuales y, en el camino, podrás darte cuenta si estás
metido en una sin saberlo. Antes de comenzar, me gustaría que
consideraras esta idea: tus acciones no definen quién eres.
Por lo tanto no es muy adecuado decir “soy un adicto sexual.” |
|
Eso
sería una etiqueta falsa que te habrías impuesto y,
peligrosamente, puede llevarte a no querer cambiar, a decir “soy
así, ya ni modo…”. No eres un adicto sexual, sino alguien
que, por muchas situaciones y mecanismos de defensa casi
automáticos, ha buscado en el romance, el sexo y las relaciones
una válvula de escape para sus problemas. Estos problemas, sin
embargo, pueden tratarse con la medicina adecuada.
No se
solucionan “anestesiándolos” con el sexo. Vale la pena ir a
profundidad. Si bien continuar viviendo como hasta ahora lo has
hecho es más cómodo y te gratifica inmediatamente, esa no es la
respuesta a lo que buscas. ¿Por qué? Usaré un verbo fuerte: te
esclavizas. Todo tú amarrado por una compulsión que te roba
las ganas, los sueños, tus proyectos… ¡un esclavo! Si ya estás
viviendo una adicción sexual, quiero ayudarte a salir de ella.
¡Porque sí hay salida!
En este
primer acercamiento empecemos con algunas preguntas. Por favor,
trata de responderlas sinceramente:
- ¿Sientes necesidad de
buscar constantemente nuevos romances o relaciones?
- ¿Escoges con frecuenta
parejas que son abusivas o emocionalmente ausentes o personas
con problemas afectivos o psicológicos?
- ¿Usas el sexo, la
seducción y la intriga para “asegurar” a tu pareja (o sea, para
que quede comprometida y atada a ti)?
- Después de conseguir
lo que buscabas sexualmente (tener una relación, masturbarte,
ver pornografía), ¿te sientes a menudo insatisfecho, infeliz,
desesperado o solitario?
- Después de haberte
arrepentido o avergonzado de un acto sexual y de haber prometido
no volver a hacerlo, ¿has vuelto a realizarlo al poco tiempo?
- ¿Confundes el amor con
la experiencia sexual?
- ¿Buscas a veces el
sexo como medio para escapar de tus problemas, angustias,
soledad, tristeza, abandono?
- ¿Realizas actos
sexuales cuando te sientes deprimido, con rabia por alguna
contradicción, avergonzado por algún fracaso, etc.?¿Mantienes
tus actividades sexuales en total secreto, como una vida doble?
- ¿Has corrido algún
riesgo en tus actividades sexuales (de contraer enfermedades, de
perder un trabajo o la fama, de destruir tu familia, de
escandalizar a tu prójimo, etc.) y a pesar de conocer los
riesgos lo has realizado igualmente?
- ¿Has sentido en los
últimos tiempos necesidad de ir aumentando las actividades
sexuales (más veces, o más intensas, o más riesgosas)
simplemente para mantener el mismo nivel de excitación y placer
que sentías al comienzo?
- ¿En tu vida sexual, se
mezcla el miedo con el deseo de la sexualidad?
- En tus actividades
sexuales, ¿has violado tus convicciones personales?
Tal vez
alguna o algunas de las preguntas te hayan movido algo por dentro.
¿Has sentido que pierdes el control? Puede ser que estés haciendo
cosas que te desagradan pero “el cuerpo te lo pide”… Algo se
revela en ti. Crees tener el control, y cada vez que intentas
detenerte, ya estás otra vez metido en la adicción. Piensas “yo no
necesito ayuda”… |
|
|